TRATAMIENTO DE ADICCIONES
La adicción es una enfermedad grave, crónica y mortal, en la que la persona que la padece poco puede hacer por sí sola y necesita ayuda terapeútica profesional, responsable y adecuada.
La adicción consiste en un conjunto de síntomas característicos cuyo origen es muy variado y entre los que destacan factores biológicos, psicológicos y sociales.
Los principales signos externo de cualquier adicción, sea del tipo que sea, son:
- Deterioro paulatino de la calidad de vida de la persona, debido a las consecuencias negativas de la conducta adictiva.
- Pérdida de control caracterizada por la práctica convulsiva de la conducta adictiva.
- Autoengaño y negación de la conducta adictiva y que el paciente percibe como que él mismo tiene el control de la misma.
- Deterioro personal y desestructuración del entorno familiar y social.
A la vista de lo anterior, su detección y evidencia es sencilla, pero en la realidad suele manifestarse en un silencio clínico, que no se detecta y que alcanza largos períodos de tiempo, dependiendo del tipo de sustancia que sea.
La adicción puede ser tanto a sustancias, actividades, relaciones, etc.
También puede haber una única conducta adictiva pero con varias manifestaciones diversas.
Estudios recientes indican que existe una predisposición genética a padecer o sufrir una adicción, y científicamente está demostrado que se dan cambios neuroquímicos cerebrales involucrados en las personas que sufren adicción.
Así pues, creer que una persona adicta a cualquier manifestación, bien sea sustancia o relacional, con solo querer dejarlo y basándolo en su voluntad es suficiente, pues no, no suele ser así, y de ahí radica gran parte de los continuos fracasos que existen en orden a dejarlo.
Es preciso y necesario acudir al especialista, sin esta condición será siempre muy difícil dejar la conducta adictiva. La voluntad y deseo de dejarlo es importante pero no suficiente.
Siempre solicitar ayuda profesional. Y si la persona que la sufre no lo hace, alguien de su entorno debe hacerlo, por su bien y de los demás. Aunque sea a veces forzando la situación.